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Cómo elegir bien una tarjeta de video y consejos para que no te engañen

7 abril, 2022
Obi-wan

Puede parecer fácil, pero la verdad es que elegir bien una tarjeta de video es mucho más complicado de lo que creemos. Sí, ya sé lo que me vas a decir, que basta con afinar presupuesto, gama y resolución a la que queremos jugar, pero ese enfoque es un error, ya que te estás olvidando de meter en la «ecuación» cosas muy importantes que, al final, acabarán afectando al rendimiento real de tu nueva tarjeta de video.

La gran variedad de soluciones gráficas que podemos encontrar actualmente, especialmente si tenemos en cuenta el mercado de segunda mano, y los trucos que algunos vendedores, tanto particulares como profesionales, utilizan para intentar vender sus productos tampoco facilita las cosas. A todo lo anterior debemos unir, además, la existencia de algunos mitos que pueden acabar por empujarnos a tomar una mala decisión si no tenemos especial cuidado.

Muchos de esos mitos son de reciente creación, y han sido moldeados partiendo de fanatismos de usuarios que se preocupan más por la marca a la que adoran que por sí mismos. Es algo que puede alcanzar cotas absurdas, así que debes tener mucho cuidado en este sentido. Para elegir bien una tarjeta de video, es imprescindible tener una aproximación totalmente imparcial, ya que de lo contrario estaremos teniendo una intención de compra «contaminada» que nos hará perdonar carencias solo por amor a una marca.

 

Claves para elegir bien una tarjeta gráfica

 

1.-Piensa en el equipo donde la vas a utilizar

Y hazlo en sentido amplio, ya que utilizar una tarjeta de video de gama alta con un procesador de gama baja no tiene sentido, y lo mismo ocurriría al utilizar un procesador de gama alta con una tarjeta de video de gama alta.

El equilibrio es fundamental para elegir bien una tarjeta de video, y por ello debes asegurarte de que tu equipo va a poder ofrecer el rendimiento que necesita tu "GPU" para desarrollar todo su potencial. De lo contrario, tendrás un cuello de botella.

Clave: a partir de un procesador Core i5-10400F o de un Ryzen 5 3600 puedes utilizar prácticamente cualquier tarjeta gráfica sin tener que asumir un cuello de botella grave.

2.-Valora el uso que le vas a dar a tu tarjeta gráfica

No necesitarás la misma tarjeta de video para jugar en 1080p que para jugar en 4K, y tampoco te hará falta el mismo modelo si piensas activar el Ray Tracing. Si solo vas a ver contenidos multimedia y a jugar a títulos sencillos, te bastará con una tarjeta de video de gama baja económica.

Establece de forma clara tus necesidades, es fundamental para elegir bien una tarjeta de video, ya que de lo contrario puede que acabes comprando un modelo inferior a lo que necesitabas.

Clave: con una GPU económica como la GeForce GT 1030 o la Radeon RX 550 no podrás jugar a juegos actuales en 1080p con garantías. Necesitarás, como mínimo, una GeForce GTX 1060 de 6 GB o una Radeon RX 580 de 8 GB.

3.-Olvida los fanatismos, pero no pierdas el sentido común

No vale aquello de que NVIDIA es mejor por ser NVIDIA, o que AMD es mejor por ser AMD. Ambas compañías ofrecen productos competitivos e interesantes dentro del sector gráfico, pero debemos ser conscientes de que cada uno tiene valores distintos, y de que algunas rinden mejor en ciertos juegos por una simple cuestión de optimización.

Las Radeon RX 6000 ofrecen un rendimiento muy bueno en rasterización, tienen más memoria gráfica y están mejorando en tecnologías avanzadas gracias a la próxima llegada del FSR 2.0. Por su parte, las GeForce RTX 30 también son muy potentes, rinden mejor en Ray Tracing y juegan con la ventaja del DLSS.

Clave: si el Ray Tracing es muy importante para ti, será mejor que elijas una GeForce RTX 30, puesto que rinden mejor. Si no te importa dicha tecnología, las Radeon RX 6000 son una excelente alternativa.

4.-No te pierdas con las gamas y las series

Saber identificar correctamente cada modelo, serie y gama es clave para elegir bien una tarjeta de video. Para ello, debemos conocer la nomenclatura de una tarjeta de video, algo que por suerte no es complicado, ya que tanto NVIDIA como AMD utilizan algunos patrones similares.

NVIDIA diferencia entre GTX y RTX, las primeras no aceleran Ray Tracing ni soportan DLSS, y las segundas sí. El primer número indica la generación, el resto la gama en la que se ubican, y los distintivos «TI» y «Super» se refieren a un modelo superior, en el primer caso, y a una variante más potente de la original. En el caso de AMD, se utiliza el distintivo «XT» para referirse a modelos superiores. Vamos a ver algunos ejemplos:

  • GTX 1060: no acelera Ray Tracing ni soporta DLSS (es GTX), se encuadra en la serie 10, y en la gama media (60).
  • RTX 2080: acelera Ray Tracing y DLSS (es RTX), se encuadra en la serie 20, y en la gama alta (80). La RTX 2080 Super es una versión más potente de la original, y la RTX 2080 Ti es un modelo superior.
  • Radeon RX 5600 XT: se encuadra en la serie 5000, así que no acelera Ray Tracing, y en la gama media (600). Es un modelo de alto rendimiento (XT) en su gama.
  • Radeon RX 6600: se encuadra en la serie 6000, así que acelera Ray Tracing, y en la gama media (600). No viene con el distintivo XT.
  • Radeon RX 6600 XT: es un modelo superior al anterior por el distintivo XT.

Clave: si la cifra que indica la gama, que siempre viene después de la primera, que indica la generación, es inferior al 5, estás ante una tarjeta gráfica no recomendada para jugar.

5.-Cuidado con los acabados: No siempre vale la pena pagar más

La diferencia de precio entre una tarjeta de video con un diseño sencillo y otra con un acabado premium puede acabar siendo enorme, pero esto no quiere decir que la segunda siempre vaya a compensar esa mayor inversión que representa. Debes tener mucho cuidado con este tema, ya que algunas tarjetas gráficas con un acabado premium pueden llegar a costarte casi lo mismo que una de gama superior con un acabado básico.

Una tarjeta de video de gama media no necesita de un sistema de refrigeración enorme para funcionar de forma óptima, y los modelos de gama alta tampoco requieren de diseños complejos ni de radiadores enormes. La diferencia en muchos casos será muy pequeña, y el overclock de casa tampoco marcará una diferencia de rendimiento que justifique una diferencia de precio muy grande, así que ten cuidado.

Clave: compara precios de una misma tarjeta de video que te interese. Nunca optes por los más caros, ya que no compensan en relación calidad-precio, y trata de evitar los diseños con ventiladores de tipo turbina. Dentro de la gama media, los modelos económicos con disipadores modestos no son una mala idea, pero en la gama alta sí  pueden serlo.

6.-No caigas en el clásico «esta tarjeta tiene X gigas»

Muchos vendedores, y muchos usuarios, siguen anclados en el mito de los gigas. Es verdad que, para elegir bien una tarjeta de video, debemos tener en cuenta el total de memoria gráfica que integra, ya que al final este es un requisito importante en muchos juegos, pero no debemos caer en el error de pensar que la cantidad es lo único que importa.

Una tarjeta de video puede tener muchos gigabytes de memoria gráfica y ser peor que otra con menos gigabytes. Por ejemplo, la GeForce RTX 3060 tiene 12 GB de memoria, mientras que la RTX 3080 tiene 10 GB de memoria, y a pesar de ello la segunda es casi un 50% más potente.

Clave: antes de dejarte llevar por la cantidad de memoria determina la generación y la gama a la que pertenecen las tarjetas de video que estás viendo. La que se encuadre en la generación más nueva y en la gama más alta será superior, aunque tenga menos memoria gráfica.

7.-¿Realmente necesitas una tarjeta de video nueva?

No te limites al mercado de primera mano, es decir, a los productos nuevos. Para elegir bien una tarjeta de video a veces es recomendable tener también en consideración el mercado de segunda mano, porque en este podremos encontrar soluciones gráficas más potentes por menos dinero.

Por ejemplo, hace varios años quise actualizar mi GTX 970, pero no tenía suficiente presupuesto para comprar una GTX 1070, así que me lancé a por una GTX 980 Ti que encontré en el mercado de segunda mano por menos de 7,000 pesos. Me duró mucho tiempo, y fue una de las tarjetas de video que más alegrías me dio, ya que noté mucho el cambio frente a la GTX 970.

Clave: es importante que tengas cuidado con muchos aspectos si compras de segunda mano. Debes conocer bien los precios para evitar que te timen, es recomendable que evites tarjetas de video que se han utilizado para minar, y también que intentes probar antes de comprar.

8.-Actualiza a un nivel óptimo y ten cuidado con no retroceder

Elegir bien una tarjeta de video también nos obliga a tener claro a qué nivel deberíamos mirar si lo que queremos es actualizar el modelo que tenemos. Es muy importante porque podríamos acabar comprando una tarjeta de video que apenas mejore a la que teníamos, o que incluso suponga un paso atrás.

Por ejemplo, actualizar de una GTX 970 a una GeForce GT 1050 Ti sería dar un paso atrás, y actualizar de aquella a una GTX 1060 de 6 GB sería un cambio que no notaríamos demasiado. Lo ideal sería saltar, como mínimo, a una GTX 1070 de 8 GB o a una RTX 2060.

Clave: el tema que hemos comentado de las gamas y de las generaciones es fundamental en este sentido. Una tarjeta de video de una generación superior no tiene por qué rendir más que un modelo de una generación anterior pero de una gama superior. Para no liarte, utiliza este criterio común: busca siempre, como mínimo, una tarjeta de video que sea de una generación superior y que esté, al menos, una gama por encima. Por ejemplo, si tienes una GTX 1060 la RTX 2070 sería una buena actualización (generación 20 frente a generación 10, y gama 60 frente a gama 70).

9.-Gama alta y topes de gama: ¿Vale la pena pagar la diferencia?

Es otro tema también muy manido. Ya tenemos claro por qué es tan importante el tema de las gamas a la hora de elegir bien la tarjeta de video, pero conforme vamos subiendo de gama dentro de una misma generación nos iremos dando cuenta de que el rendimiento no sube de manera proporcional, lo que hace que su valor precio-prestaciones se reduzca.

Esto quiere decir que un modelo de gama alta puede ser una buena opción frente a uno de gama media, pero que un modelo tope de gama no lo será frente a uno de gama alta. ¿Crees que vale la pena pagar el doble por un 10% más de rendimiento? Pues ya está, no hay más vuelta.

Clave: en este caso no es imprescindible conocer el rendimiento de todas las tarjetas de video, basta con que tengas en cuenta que, como regla general, las tarjetas de video tope de gama son las más caras y las que peor valor coste por fotograma tienen. Así, por ejemplo, la GeForce RTX 3080 Ti ofrece un valor precio-prestaciones muy superior al de la RTX 3090, y lo mismo ocurre con la RTX 3080 frente a la RTX 3080 Ti.

10.-Cuidado con el bus de memoria, y con el tipo de memoria

Ambos aspectos han sido siempre muy importantes para elegir bien una tarjeta de video. El bus de memoria y el tipo de memoria gráfica determinan el ancho de banda de una tarjeta gráfica. A mayor ancho de banda, mayor velocidad en las comunicaciones entre la GPU y la VRAM, lo que se traduce en un mayor rendimiento.

Cuanto más grande sea el bus, y más rápida sea la memoria, mejor. No obstante, ten en cuenta que no todos los modelos tienen las mismas necesidades. Una tarjeta de video de gama media podrá ofrecer un buen rendimiento con un bus de 128 o de 192 bits si se acompaña con memoria GDDR6, mientras que una tarjeta de video de gama alta necesitará un bus de 256 bits o de 320 bits y de memoria GDDR6 o de memoria GDDR6X para trabajar de forma óptima.

Claves: el tema de los buses de memoria y del tipo de memoria es mucho menos problemático desde la llegada de las RTX 20 y las RX 5000, pero ten cuidado si decides comprar modelos anteriores. Evita las configuraciones con buses de menos de 128 bits y con memorias que no sean GDDR5. En el caso de AMD, recuerda que la serie RX 6000 utiliza caché infinita, y que esta compensa el bajo bus de algunos modelos, como la RX 6500 XT, que monta uno de 64 bits.

 

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